Novena de Aguinaldos —
Origen, Fechas y Cómo
Rezarla en Colombia
¿Qué es la novena de aguinaldos?
La novena de aguinaldos es una costumbre católica colombiana que se reza durante los nueve días anteriores a la Navidad. Estas son sus claves:
- Fechas: del 16 al 24 de diciembre, nueve noches consecutivas
- Qué significa: rememora los nueve meses de espera antes del nacimiento de Jesús
- Quién la escribió: Fray Fernando de Jesús Larrea, franciscano nacido en Quito en 1700
- Cuándo: el texto original data de 1743
- Los gozos (el “ven, ven, ven”) los añadió la madre María Ignacia, bogotana
- También se reza en Ecuador y partes de Venezuela — pero en Colombia es donde más arraigó
Más allá de lo religioso, hoy es un evento social que reúne a familias, oficinas y barrios enteros.
💚 La novena no es un rezo: es la excusa para que nadie pase diciembre solo
Aquí está lo que hace única a esta tradición, y no tiene nada que ver con la religión. La novena funciona como un gran pretexto.
Pretexto para que los vecinos que casi no se hablan en el año se sienten juntos. Para que los compañeros de oficina se traten como familia por una noche. Para que la tía que vive lejos venga. Para que alguien que iba a pasar diciembre solo tenga nueve invitaciones en el bolsillo. La oración es el marco; el verdadero contenido es la compañía.
Por eso sobrevivió 250 años sin cambiar casi nada. Viajó desde el texto de un fraile del siglo XVIII hasta los apartamentos modernos de Bogotá, y sigue funcionando igual: alguien abre la puerta, sirve un buñuelo caliente y hace espacio para uno más alrededor del pesebre. En un país donde diciembre puede ser el mes más solo del año para muchos, esa costumbre de nueve puertas abiertas es más valiosa de lo que parece.
El origen de la novena de aguinaldos
Nace Fray Fernando de Jesús Larrea
El autor. Franciscano nacido en Quito, Ecuador, ordenado sacerdote en 1725. Fue predicador, místico y lingüista — llegó a escribir un vocabulario de la lengua de los indígenas del Putumayo y Caquetá. Dedicó su vida a las misiones populares en Ecuador y Colombia.
La petición de Clemencia Caicedo
El momento fundacional. Doña Clemencia de Jesús Caycedo, fundadora del Colegio de La Enseñanza en Bogotá, mantenía correspondencia con Fray Fernando y le pidió que escribiera una novena. Él le obsequió el texto de la “Novena para el aguinaldo”. Así nació la tradición.
La primera impresión en Bogotá
Del manuscrito al papel. Se imprimió en la Imprenta Real de Antonio Espinosa de los Monteros, en Santafé de Bogotá. A partir de ahí la novena empezó a circular masivamente y a arraigarse en los hogares del virreinato.
La madre María Ignacia añade los gozos
Aquí nace el “ven, ven, ven”. Bertilda Samper Acosta —hija de los escritores José María Samper y Soledad Acosta— entró al Colegio de La Enseñanza y se convirtió en la madre María Ignacia. Modernizó el lenguaje, reorganizó las meditaciones y compuso los gozos. Su edición, aprobada en 1910, es la que rezamos hoy.
Patrimonio vivo de Colombia
Casi 250 años después. Aunque su autor era ecuatoriano, fue en Colombia donde la novena se arraigó con mayor fuerza hasta volverse símbolo nacional de la Navidad. También se reza en Ecuador y partes de Venezuela, pero aquí trascendió lo religioso para volverse identidad.
Cómo rezar la novena de aguinaldos: el orden correcto
Cada una de las nueve noches sigue la misma estructura. Este es el orden tradicional según la versión de la madre María Ignacia:
Oración para todos los días
El famoso “Benignísimo Dios de infinita caridad…” — el que muchos colombianos se saben de memoria sin haberlo estudiado nunca.
Oración a la Santísima Virgen
“Soberana María, que por vuestras grandes virtudes…” Se reza y se acompaña con tres Ave Marías.
Consideración del día
La parte que cambia cada noche. Nueve meditaciones distintas, una por día, sobre el camino hacia el nacimiento de Jesús. Es donde los primos pelean por leer.
Los gozos
El momento más esperado. “Ven, ven, ven…” — con palmas, panderetas y maracas. Los añadió la madre María Ignacia y son el alma de la novena.
Oración a San José
“¡Oh Santísimo José! Esposo de María…” Un texto original de Fray Fernando que se conserva casi intacto desde el siglo XVIII.
Oración al Niño Jesús
La compuso la madre María Ignacia. Es el cierre devocional antes de pasar a la parte festiva.
Villancicos y comida
Lo que todos esperaban. “Mi burrito sabanero”, “Tutaina”, “Campana sobre campana” — y entonces sí: buñuelos, natilla y hojuelas.
🎵 Los gozos: el verso que canta todo un país
Ven a nuestras almas,
ven, no tardes tanto”
Estos versos no estaban en la novena original. Los compuso la madre María Ignacia —una monja bogotana, hija de escritores— a finales del siglo XIX. Hoy son la parte que los niños corean a todo pulmón con panderetas, y probablemente el fragmento de poesía más cantado de Colombia. Existe incluso un debate nacional sobre si al final se canta o no “amén, Jesús, viva”. Cada familia tiene su verdad.
Los nueve días de la novena
| Día | Fecha | Qué se conmemora |
|---|---|---|
| Día 1 | 16 de diciembre | Arranca la espera: el anuncio del nacimiento |
| Día 2 | 17 de diciembre | La preparación del corazón |
| Día 3 | 18 de diciembre | La humildad de la encarnación |
| Día 4 | 19 de diciembre | El camino hacia Belén |
| Día 5 | 20 de diciembre | La espera de María y José |
| Día 6 | 21 de diciembre | La Virgen María, madre de misericordia |
| Día 7 | 22 de diciembre | La búsqueda de posada |
| Día 8 | 23 de diciembre | La víspera del nacimiento |
| Día 9 | 24 de diciembre | Nochebuena: llega el Niño Dios |
Las tradiciones que acompañan la novena
Buñuelos
Bolitas de queso fritas, doradas y esponjosas. Origen colonial
Natilla
Leche, panela y maicena. La compañera obligada del buñuelo
Villancicos
Mi burrito sabanero, Tutaina, Campana sobre campana
Panderetas y maracas
Y los sonajeros de tapas aplastadas de toda la vida
El pesebre
Los niños arman las figuras y esconden al Niño hasta el 24
Los aguinaldos
Juegos como “al sí y al no” o “dar y no recibir”
✨ Consejos para hacer la novena en tu casa
Organiza sin complicarte. Manda el mensaje por WhatsApp con día y hora. No tiene que ser una comida formal: como las novenas son de noche y la gente sale del trabajo, con buñuelos, natilla, hojuelas y algo pequeño de picar es suficiente.
Desempolva los instrumentos. Panderetas, maracas, sonajeros. Tenlos listos para repartir entre los invitados — los gozos sin panderetas no son lo mismo. Y arma una playlist de villancicos para el final.
Reparte las lecturas. Que cada quien lea algo — sobre todo los niños. Es lo que convierte la novena en un recuerdo y no en un trámite. Los que participan son los que la van a repetir de grandes.
Cuida el escenario. El pesebre y el árbol son el fondo de todas las fotos de esas nueve noches. Unas velas y unas flores frescas en la mesa cambian por completo la sensación del espacio.
Invita a alguien que esté solo. Es el sentido original de la tradición. La Conferencia Episcopal insiste en que la novena debe traducirse en gestos concretos de caridad — visitar enfermos, compartir con quien no tiene con quién rezar.
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Preguntas frecuentes
La novena de aguinaldos empieza el 16 de diciembre y termina el 24 de diciembre, en Nochebuena. Son nueve noches consecutivas que rememoran los nueve meses de espera de María antes del nacimiento de Jesús. La fecha es fija cada año. En Colombia, la novena marca el ritmo de la segunda mitad de diciembre: cada noche se reza en una casa distinta, o en el mismo lugar según la costumbre de cada familia. También se hace en oficinas, conjuntos residenciales, parques e iglesias. El 24, la novena cierra con una celebración especial que da paso natural a la cena de Nochebuena.
La escribió Fray Fernando de Jesús Larrea, un franciscano nacido en Quito, Ecuador, en 1700. La redactó en 1743 a petición de doña Clemencia de Jesús Caycedo, fundadora del Colegio de La Enseñanza en Bogotá, con quien mantenía correspondencia. La primera impresión conocida en Bogotá fue en 1784. Sin embargo, la versión que rezamos hoy no es exactamente la suya: a comienzos del siglo XX, la madre María Ignacia —una religiosa del mismo Colegio de La Enseñanza, nacida en Bogotá— modernizó el lenguaje, reorganizó las meditaciones y compuso los gozos. Su edición fue aprobada por el Arzobispo de Bogotá en 1910 y es la que se conserva.
El orden tradicional es: se empieza con la señal de la cruz, luego la Oración para todos los días (“Benignísimo Dios de infinita caridad”), después la Oración a la Santísima Virgen con tres Ave Marías, en seguida la Consideración del día (que cambia cada noche, son nueve distintas), luego los gozos (“Ven, ven, ven…”), la Oración a San José, y finalmente la Oración al Niño Jesús. Después de eso viene la parte festiva: villancicos con panderetas y maracas, y buñuelos, natilla y hojuelas. Cada familia tiene sus variaciones, y eso también es parte de la tradición.
Los nueve días rememoran los nueve meses de embarazo de María, la espera previa al nacimiento de Jesús. Cada noche representa simbólicamente un mes de esa espera, y por eso la novena cierra justo el 24 de diciembre con la llegada del Niño al pesebre de Belén. La palabra “aguinaldo” se refiere al regalo o gratificación que se da en esta época — de ahí el nombre. Es una estructura similar a las Posadas de México y Centroamérica, que también duran nueve noches y recuerdan la peregrinación de María y José buscando dónde alojarse.
Los tres infaltables son buñuelos, natilla y hojuelas. Los buñuelos son bolitas de queso fritas, doradas y esponjosas; la natilla es una crema dulce espesa hecha con leche, panela y maicena. Ambos tienen origen colonial, con raíces españolas y árabes. A eso se suman galletas caseras, arroz con leche, empanadas, tamales y otros platos según la región y la familia. Un consejo práctico: como las novenas son de noche y la gente llega del trabajo, no hace falta una comida formal — algo pequeño de picar más los tres clásicos es suficiente. Preparar los buñuelos en familia mientras alguien canta villancicos también es parte de la fiesta.
No, también se reza en Ecuador y en algunas regiones de Venezuela. Pero es en Colombia donde arraigó con muchísima más fuerza, hasta convertirse en un símbolo nacional de la Navidad. La paradoja bonita: su autor, Fray Fernando de Jesús Larrea, era ecuatoriano — pero fue aquí donde la tradición echó raíces profundas, se mezcló con costumbres locales, villancicos populares y reuniones familiares, y trascendió lo puramente religioso. Hoy también viaja con la diáspora: colombianos en Europa, Estados Unidos y el resto del mundo organizan sus novenas cada diciembre para que sus hijos conozcan esa tradición.
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